Estás conectado, ahí. Te veo, ahí. Es como si estuvieras parado, apoyado en la pared, ahí, y me mirás, pero no me decís nada. Tampoco me saludas, siquiera me guiñas un ojo.
Y de pronto, te ausentás.
No te pienso extrañar hasta que vos me extrañes (al menos un poco).
“¿Cómo hago cuando estoy sola en mi casa y tengo ganas de abrazarte? ¿Qué hago cuando siento que no te intereso nada? ¿Cómo hago? ¿Cómo hago cuando se que sos todo lo que tengo? Si me quisieras una milesima parte de lo que te amo, seria feliz.”
29 jul 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)