Los lunes, a diferencia de los martes que vuelvo acompañada, salgo de la sala (_de siempre_) en Caballito, me tomo el subte, bajo en Lima, y cruzo al metrobus para tomar el 17.
Pocas veces no pienso en "oh, que casualidad!", cruzarte frente a esa esquina en la que te espere, te encontré, te despedí más de una vez.
Dicen lxs que saben bien de utilizar las palabras que el problema y la ambigüedad de extrañar lo que ya no se puede tener es que anhelamos el consuelo de quien no queremos/podemos ver.
No sé si esto que escribo(te) tiene una intención más allá de la mera comunicación.
No espero nada (y el meme que dice aún así logran decepcionarme jjajajaj).