No te pasó nunca de ir caminando por la calle y observar a la gente que anda por ahí, a las parejas que van de la mano, a los grupos de amigos, riéndose, a las viejitas con la bolsa de las compras.
Te sentís nada al lado de ellos.
Uno, apurado, acelerado, siempre con la vida propia... Si todos bajáramos un cambio, y nos detuviéramos a contemplar, viviríamos más tranquilos, hasta quizás más felices...
No hay comentarios:
Publicar un comentario