5 feb 2011

Let this go.-

Increíblemente, inesperadamente, indescriptiblemente te perdí.
Sin esperar recibir nada, empezando a crecer, a entender qué era la vida. Me tomó muy de sorpresa un hecho, un simple e inexorable hecho de la vida de cualquier persona, humana o no humana.
Te llegó el final, algo te llevó "al más allá", por así decirlo.
Tan joven, tan vital, tan adolescente, tan hermano, tan cargoso (ja ja), tan bello, tan vos, tan Germán...
Siete, siete y moneditas son los años que pasaron desde que te fuiste y nos dejaste este dolor tan grande. Incomparable con ninguna otra situación de la vida.
Toda una familia, todo un entorno te lloró. Te lloró y te sigue llorando, aunque no sea con lágrimas, se te llora con el sentimiento.
Tu ausencia se volvió como una especie de luz, que ilumina nuestros días con su intensidad.
Y estos días, los nuestros, no los tuyos, siguen pasando. Pero todos sabemos que, algún día, te volveremos a encontrar, allá arriba, o allá en donde sea. O quizás no. Eso nunca lo sabré.
Pero tengo la ilusión, y espero que así sea.
Te amo Germán Di Carlo, mi hermanito de eternos quince años. Nunca te voy a olvidar. Nunca voy a dejar...te.

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